Empieza por el coste de prestar el servicio, no por el descuento.
El precio de una oferta debería construirse desde la economía del servicio: horas necesarias, coste laboral, materiales, desplazamientos, supervisión, sustituciones y cualquier otro coste que corresponda al contrato. Partir de un porcentaje de descuento o de lo que parece cobrar la competencia puede ocultar si la oferta cubre realmente la prestación.
En una licitación concreta también hay que leer sus pliegos, límites económicos y criterios de valoración. Esta guía se centra únicamente en comprobar la viabilidad económica interna de tu precio; no sustituye el análisis jurídico, laboral ni documental del procedimiento.
Construye una base de costes que puedas defender.
Puedes llegar al coste mensual desde una estimación por horas o directamente desde importes mensuales agregados. Lo importante es que todas las partidas relevantes estén representadas una sola vez y que el número de horas sea coherente con el servicio ofertado.
Si utilizas un coste por hora, multiplícalo por las horas productivas previstas y añade después las partidas que no estén incluidas en esa cifra. Si trabajas con costes mensuales, separa al menos el coste laboral de otros costes para poder proyectar su evolución de forma distinta.
Convierte el coste en precio usando el margen objetivo.
El margen se calcula sobre la facturación, no como un simple recargo sobre el coste. Por eso, si quieres que un precio deje un margen determinado bajo tus supuestos, debes despejar la facturación necesaria a partir del coste.
Esta fórmula no dice cuál debe ser tu margen. El objetivo es una decisión de cada empresa y debe contrastarse con el riesgo, la duración, las condiciones de la licitación y su propia estructura económica.
Ejemplo: de coste por hora a precio mensual de oferta.
Supón un servicio de 400 horas productivas mensuales con un coste económico de 21,82 € por hora. El coste mensual sería de 8.728 €. Si la empresa utiliza en este ejemplo un margen objetivo del 10%, el precio compatible con ese objetivo sería aproximadamente 9.698 € al mes.
El 10% es solo una hipótesis ilustrativa, no una recomendación sectorial. Cambiar las horas, el coste por hora, otras partidas o el margen objetivo cambia inmediatamente el precio resultante.
Una oferta plurianual debe sobrevivir a más de un mes inicial.
Un precio puede parecer suficiente al presentar la oferta y deteriorarse después si el coste laboral aumenta más rápido que el precio del contrato. Lo mismo ocurre si el escenario inicial infravalora absentismo, sustituciones u otros costes que aparecen durante la ejecución.
Por eso conviene proyectar cada periodo de la vigencia con hipótesis explícitas sobre evolución del coste laboral y revisión del precio. WageShield no intenta adivinar esas variables: permite introducir escenarios y observar cuándo el margen cae por debajo del objetivo.
Calcula tu precio mínimo económico bajo cada escenario.
La cifra relevante para decidir no es un suelo universal del sector ni un precio legal mínimo. Es el precio compatible con tus propios costes y con el margen que has definido bajo un escenario concreto.
Al comparar ese precio con la oferta que estás preparando puedes detectar si la diferencia depende de una hipótesis razonable, de una revisión futura prevista o de una reducción de margen que quizá no habías hecho explícita.
Antes de presentar la oferta, somete el precio a una prueba de tensión.
Revisa al menos la duración, el coste laboral inicial, otros costes, la evolución salarial prevista, el absentismo, las sustituciones, la revisión del precio y el margen objetivo. Después compara el margen inicial con el margen mínimo proyectado y localiza el primer periodo en el que el escenario deja de cumplir tu objetivo.
La decisión final debe seguir respetando los pliegos y las condiciones aplicables a la licitación. La simulación económica sirve para evitar que una oferta aparentemente competitiva oculte una rentabilidad insuficiente durante la ejecución.
Preguntas frecuentes.
¿Cómo paso del coste de limpieza al precio de oferta?
Primero calcula todos los costes imputables al servicio. Después, si trabajas con un margen objetivo sobre ventas, divide esos costes entre uno menos el margen expresado en decimal. El resultado depende completamente de los costes y del objetivo que hayas definido.
¿Debo fijar el precio solo a partir del presupuesto de licitación?
El presupuesto y los criterios del procedimiento delimitan la oferta admisible, pero no sustituyen tu cálculo interno. Conviene contrastar cualquier precio posible con tus propios costes, riesgos y margen para comprobar que la ejecución es económicamente viable bajo tus supuestos.
¿Qué cambia cuando el contrato dura varios años?
La evolución de los costes y del precio pasa a ser determinante. Si el coste laboral crece más rápido que la revisión del precio, el margen puede caer aunque la oferta inicial fuera rentable.