Distingue salario, coste por hora y precio por hora.
El salario o coste laboral de una persona no es lo mismo que el coste económico completo de una hora de servicio. Para presupuestar un contrato hay que repartir entre las horas productivas todos los costes que realmente soporta la prestación.
El precio por hora tampoco es el coste por hora. El precio es la cifra que se factura o se utiliza para construir el presupuesto y debe cubrir el coste completo además del margen objetivo definido por la empresa.
Incluye todos los costes que realmente pertenecen al servicio.
En los costes imputables pueden entrar el coste laboral base, absentismo, sustituciones, materiales, desplazamientos, supervisión y otros costes que correspondan al servicio. La composición concreta depende de cómo opere cada empresa y de qué partidas quiera atribuir al contrato.
La clave es evitar que partidas reales queden fuera del numerador mientras las horas del denominador sí se utilizan para fijar el precio. Un coste olvidado no desaparece: reaparece después como menor margen.
Usa horas productivas coherentes con el servicio que vas a presupuestar.
El denominador debe representar las horas que realmente sostienen la prestación que estás presupuestando. Mezclar horas teóricas, horas pagadas y horas efectivamente imputables al contrato puede producir un coste por hora artificialmente bajo.
Si existen vacaciones, bajas, sustituciones, tiempos de coordinación o tareas no facturables, conviene decidir explícitamente dónde se reflejan: como menor capacidad productiva, como mayor coste o como una combinación consistente de ambas.
Ejemplo: de costes mensuales a coste real por hora.
Supón un servicio con 7.600 € de coste laboral mensual, 900 € de otros costes imputables y una hipótesis simplificada de absentismo del 3% sobre el coste laboral, equivalente a 228 €. Si el servicio concentra 400 horas productivas al mes, el coste económico resultante es de aproximadamente 21,82 € por hora.
Este ejemplo es ilustrativo: no representa una tarifa de mercado, un convenio concreto ni un coste universal para el sector. El cálculo debe hacerse con la estructura de costes real de cada empresa y contrato.
Convierte el coste en precio por hora usando el margen objetivo.
Con un coste de 21,82 € por hora y un margen objetivo del 10%, el precio compatible con ese objetivo sería aproximadamente 24,24 € por hora. Sumar simplemente un 10% al coste daría otro resultado porque margen y recargo no son la misma operación.
La misma lógica utiliza WageShield cuando calcula el precio inicial necesario para proteger un margen objetivo a partir de los costes proyectados.
Pasa del precio por hora al presupuesto mensual o al precio cerrado.
Si las 400 horas del ejemplo soportan 8.728 € de costes mensuales y el objetivo es un margen del 10%, la facturación necesaria es de aproximadamente 9.698 € al mes. La cifra horaria sirve como base interna; el contrato puede facturarse por horas o mediante un precio mensual cerrado.
En un precio cerrado, calcular bien la base horaria sigue siendo útil porque permite comprobar si las horas previstas y los costes asignados caben realmente dentro de la cuota mensual ofertada.
Comprueba qué ocurre si el coste cambia después de firmar.
En contratos de varios años, el precio calculado para el primer mes puede dejar de proteger el margen. Si el coste laboral sube, aumenta el absentismo o aparecen sustituciones y el precio no se revisa al mismo ritmo, el margen se reduce aunque el volumen de trabajo no cambie.
Por eso conviene utilizar el coste y el precio por hora como punto de partida del presupuesto y después proyectar el contrato completo durante toda su vigencia.
Evita los errores que hacen que un precio parezca rentable cuando no lo es.
Tres errores habituales de cálculo son utilizar solo el salario como coste, dividir entre más horas de las que realmente producen el servicio y aplicar un recargo pensando que equivale al mismo porcentaje de margen.
También conviene separar una referencia externa de precio de mercado de la decisión interna de precio. Una tarifa observada en otra empresa no demuestra que cubra tus costes, tu estructura operativa ni el margen que necesitas.
Preguntas frecuentes.
¿Coste por hora y precio por hora son lo mismo?
No. El coste por hora representa lo que cuesta prestar el servicio bajo los supuestos definidos. El precio por hora es la cifra de venta y debe cubrir ese coste además del margen que la empresa haya definido.
¿Cómo paso del coste por hora al precio por hora?
Si el margen se expresa sobre la venta, una forma de calcularlo es dividir el coste por hora entre uno menos el margen objetivo en formato decimal. Por ejemplo, con 21,82 € de coste y un 10% de margen objetivo, el resultado es aproximadamente 24,24 € por hora.
¿Basta con dividir el salario entre las horas trabajadas?
No necesariamente. Para valorar un contrato suelen existir más costes que el salario base, y además hay que utilizar un número de horas coherente con la capacidad productiva que realmente sostiene el servicio.
¿Es mejor cobrar por hora o con un precio mensual cerrado?
Depende del contrato y del modelo comercial. En ambos casos conviene conocer el coste económico por hora: si se factura una cuota mensual, esa base permite comprobar si las horas y costes previstos caben dentro del precio cerrado sin destruir el margen.
¿Cómo incorporo el absentismo al coste por hora?
Puede modelarse como un coste adicional sobre el coste laboral o mediante un desglose de bajas y sustituciones. Lo importante es no contar el mismo efecto dos veces y mantener el supuesto consistente.
¿WageShield calcula automáticamente el coste por hora?
La calculadora pública actual trabaja con importes mensuales agregados. Esta guía ayuda a obtener una base horaria que después puede convertirse a cifras mensuales para proyectar el contrato.